Momentos de tensión y miedo vivió el conductor de un camión de carga sobre la carretera Apizaco-Tlaxcala, luego de que elementos de seguridad pública lo interceptaran en un operativo bajo la sospecha de que la unidad tenía reporte de robo.
Sin embargo, la intervención terminó convirtiéndose en un grave error, pues tras las verificaciones correspondientes se confirmó que el vehículo no estaba relacionado con ningún ilícito.
Testigos señalaron que durante la movilización los agentes apuntaron con armas de fuego al operador, quien fue obligado a detener su marcha mientras se realizaban las revisiones.
El incidente provocó afectaciones económicas al transportista, además de daños a la imagen de la empresa para la que labora, debido a que la unidad fue detenida públicamente bajo sospechas que resultaron ser falsas.
El caso ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de actuación de las corporaciones de seguridad, así como sobre la efectividad de los sistemas de monitoreo e inteligencia utilizados para la identificación de vehículos presuntamente involucrados en actividades ilícitas.


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